Yo te quiero por tu Visa Card

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Ayer me desperté y miré mi placard para elegir lo que me iba a poner. “Esto no puede ser”, pensé. Y empecé a revolver todo lo que había en el de la vecina del 5to que volvió de Miami. La muy desgraciada evidentemente adelgazó y todos los talles que trajo me quedan chicos; y encima me ensarté con una caja que tenía un solo zapato, por ahí hago algo bueno y se lo dono a alguien.

Estos días estoy viendo a mucha gente en la entrada y en los pasillos del edificio. Esto es raro porque hace una semana que estoy encerrada en casa mirando un capítulo de Chiquititas que no logro entender por completo. Creo que estoy teniendo percepciones extrasensoriales, chicas. Sin ir más lejos, hoy cuando estaba por salir para encontrarme con Melange, sentí un olor muy particular, como a vidrio roto. Parecía polarizado.
Como yo vivo en un piso bajo, rara vez uso el ascensor, prefiero bajar por una soga que até a la baranda del balcón. Al aterrizar en la vereda, me encuentro con una escena que era muy clara: me habían ganado de mano, la camioneta grande de la del quinto no estaba. Ay, dolió.

Igual ya lo suponía. Desde la estadía de Cacho, todo es posible. Cuando estaba por trepar a casa, aparece mi vecino (al que desde nuestro encuentro llamo Perejil) me preguntó si yo estaba relacionada con el incidente, le dije que hablara con mi abogado en todo caso. Como ya conté alguna vez, le quiero rasurar el bulín, pero como escuché zapatos de chicas caminando por su casa durante varias noches, todo indicaría que es una casa embrujada. No sé si tengo ganas de enfrentarme a eso.

Lo pienso y me parece una idiotez total que me asuste el vecino, pero igual creo que este salame con tanta preguntita buchona tiene intenciones de estar, literalmente, arriba mío. Por eso cuando lo saludé le di un beso y un abrazo. Estoy lo suficientemente entrenada como para no ocuparme de sacarle la billetera. Fui a la casa de mi amiga Melange para festejar y no paré de pensar en todo lo que íbamos a comprar con la tarjeta del pelandrún. Además creo que este fin de semana lo voy a desvalijar.

La que esté libre de escruches que lance la primera piedra. Hay una cuestión de logística bastante a favor: vivimos tan cerca que todo sería comodísimo, en media hora tiro todo desde su balcón al mío y a otra cosa mariposa. Peeeero, eso tiene algunas contras. La primera es que si éste baboso me sigue arrastrando el ala, va a querer venir a casa y se va a encontrar con todo lo que le sacudí, por ejemplo. Igual creo que puede llegar a funcionar.

Ojalá tengan que trabajar todo el fin de semana.

Betina

Sería muy obvio poner el video de la canción de Julieta Venegas, ¿no?
Bueno, a joderse. Se lo van a tener que fumar igual.

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Con un cacho de ayuda

¡Cacho encontró departamento! Mi amigo estaba en la difícil tarea de encontrar un aguantadero para alquilar que reúna las características necesarias (que papi lo pague, que la novia le limpie y que la madre le lave los calzoncillos). Vio un montón y al final dio con el indicado. Según lo que me contó, iba a firmar el contrato en estos días pero todo se atrasó un poco cuando le pidió al gerente de la inmobiliaria “probarlo” con la novia durante los feriados antes de tomar una decisión. Lo pusieron en penitencia en el pasillo feo y le aumentaron un 40% el alquiler mensual, por morboso.

Si todo sale bien y la abuela no se aviva de que le falta la heladera, se muda en tres semanas. Está ansioso y se siente aliviado, por fin va a tener un lugar donde apoyar los cubitos. Después de buscar tanto, Cacho va a tener su espacio propio y no ve la hora de tener las llaves para empezar a guardar todo lo que involuntariamente le afeitó a los familiares.

Había empezado a buscar su primer aguantadero a fines de enero, cuando salió de Batán, y en paralelo (porque a veces es así, las cosas buenas vienen todas juntas) conoció a una chica y desde entonces están saliendo. Este fin de semana largo ella cumplió años y él quería hacerle algo especial, distinto, pero al final terminó mangueandome nuevamente el departamento para hacer lo de siempre: escabiarse y luego llorar abrazado al inodoro.

Somos muy amigos y tenemos confianza, pero después la que se tiene que bancar los gritos de mami por tener que limpiar, soy yo. Nunca le había dejado mi departamento a nadie, ni siquiera a papi cuando era el dueño. Al principio dudé, pero después lo convencí de que no había nada malo en cobrarle la estadía a un amigo. Sé que puedo confiar en él y en su adinerado padre y que nunca harían nada intencional para perjudicarme, ya saben que son boleta.

“Mi casa no es un telo, querido, pero el turno es de 2 horitas, te sale trescientos y más te vale que no te pases porque se cobra pernocte, así, derechito“, le hice firmar cuando aceptó. Le comenté que quería todo tal cual lo había dejado y que si por casualidad se bañaba, lo hiciera en el balcón con un balde, porque mamá se va a quedar terminando de azulejar el baño. No quise intimidarlo, pero le impuse que en caso de no abonar la suma pactada lo voy a ir a buscar de caño. Él me juró que para mi cumpleaños me va a pasar el dato de unos vecinos que se mudaron a una casa nueva. Falta mucho, pero por las dudas le voy a secuestrar el canario, para que no se olvide, ja.

Vino el sábado a la noche, le dejé mis llaves y me fui a encontrar con Melany y Melange en un bar para hacer algo alocado como leer un libro. Tenía que hacer tiempo hasta la madrugada, por suerte mis amigas me convencieron de vender el libro y con eso cenar y tomarnos algo. Ese bar es de los que se hacen boliche, así que corrimos las mesas y tiramos algunos vasos. Nos tuvimos que hacer las que jugábamos al ping pong, pero como eran mesas de pool no nos creyeron y nos tuvimos que esconder en el baño. Lo llamé a Cacho para informarle que se terminaba el turno, aunque no me atendió. Temí lo peor, pero no.

Llegué a mi departamento y encontré todo ordenado. Cacho estaba prolijamente recostado entre el bidet y el inodoro, mamá estaba terminando de pegar los azulejos, tal como se lo había encargado. Es mi espacio, pero también es para compartir. Mi casa representa ese lugar al que quiero llegar para sentirme cómoda. Así que les pedí que entre Cacho y mamá, compartan la tareas de limpieza y algunos arreglitos que me gustaría hacer en casa. De a poco me voy relajando, me empiezo a avivar más. Cada vez tengo más claro cómo hacer una Pyme a costa de los demás, les llevo millas de ventaja; y creo que eso es un indicio de que cada vez estoy más sentada acá, mirando la tele.

¿Me presentarían a algún amigo? ¿Tiene plata? ¿Y el papá?

Este fin de semana iba a hacer de todo: reventarle el bulín al perejil de arriba, pasar por el Rosedal para traerme unas plantas y ver si le sacaba a Pablo la clave de la Banelco. No hice ninguno de los ítems de mi lista. ¿A ustedes les pasó lo mismo?

Qué podrida me tienen.

Betina

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El viaje de Berretina

Hola, después de leer los comentarios sobre mi posteo del lunes no quería empezar el de hoy sin hacer una respuesta global, integral y general: vayan a lavarse las patas.
No soporto lo que comentan y sé que les parecerá exagerada mi reacción, pero le pedí a Tere que las extermine a todas del blog, así en vez de un ida y vuelta periodista-lectoras, es solamente mi viaje de ida, y a otra cosa.

Mi mamá es la persona a la que más quiero en el mundo, después de mi iPad, pero eso no quiere decir que pueda permitir que me haga sufrir así. No la insulté ni la traté mal, sólo le dije que era bastante bruja, que no me gustaba que se meta en mi casa, y que era una verdadera burra ya que tranquilamente podía regar las plantas por correo electrónico. Agradezco su ayuda, pero no me gustan sus métodos.

La comida que me dejó ya me trajo problemas y el jugo con pulpa ni les cuento. A las 5 AM suena el timbre y aparece Pablo, con abanico en mano, diciendo que había una fuga de gas ¿Quién le contó que tengo gastritis? Y el minitelevisor de 42″ me angustia, chicas. Tengo la cara lo suficientemente dura como para pedirle que lo cambie por el que me merezco.

Repito: jamás fui desagradecida con ella ni la maltraté. De hecho, ayer hablamos por teléfono y me cortó. También creo que todos tenemos que tener más tolerancia cero con las madres propias y ajenas. Me pasó muchas veces de decirle a alguna amiga “tu mamá es re buena onda” y que me conteste “ése es el perro, mamá está en el baño”.

Ahora que estoy un poco más tranquila y ya desarmé el doble fondo de la valija paso a escribir sobre mi viaje. Nueva York es una ciudad que tiene infinitas salidas pero muy pocas entradas, el taxista me explicó que por eso demoró 4 horas en llevarme desde al aeropuerto hasta el hotel. Fui dos veces y en ambas dos me pasó lo mismo en las dos oportunidades.
Algunas me mandaron mails pidiéndome que renunciara al blog y que las eliminara de su lista de contactos aunque otras me amenazaron con demandarme si no lo hacía, pero no. Acá mando yo, y Tere dice que tienen que fumarse el relato de mi viaje.

Eleven-Fourteen Village

Siempre tuvo mala prensa. En un momento se decía que era un barrio bastante peligroso pero, según me contaron, desde que Francisco es Papa está mucho mejor. Encontré algo totalmente distinto a lo que me esperaba, lo más lindo fue recorrerlo a pie (para mí es la mejor forma de caminar). Mi caminata preferida fue por una especie de feria artesanal. Vendían iPad, celulares y zapatillas con unos precios geniales. Algunas personas fueron muy amables, otras me corrieron casi veinte cuadras para cobrarme, sin éxito, por supuesto. Después me pasó algo raro. Unos chicos en moto me tocaron bocina y me silbaron (yo pensé que era un piropo en otro idioma) ¡Pero no! Mejor que eso. Me dijeron: “Dame todo”, yo sorprendida les contesté: “Ah no, primero tenemos que salir a tomar algo y luego presentarte a mis padres”. Uno me respondió: “Si si entregá lo que tenés y despues te llamo y nos escabiamos, vieja”. Yo me sorprendí. Les comenté que mi vieja estaba ocupada vaciando la alacena de gorgojos y pintando el techo de la cocina. Así que fue una experiencia buenísima. Me enseñaron a despojarme de lo material, fue liberador, tanto que volví al hotel como Dios me trajo al mundo, tapada solamente con la bolsa de rabanitos y lechuga mantecosa que habia comprado de pasada.

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Subte subte subte

Son demasiados los museos en esta ciudad y tantos los lugares para conocer, que en un fin de semana me iba a resultar imposible. Entonces con mi hermana se nos ocurrió una idea genial. Nos compramos la Metrocard (que es una imitación de la Sube) y recorrimos bajo tierra todos los barrios, museos y lugares turísticos de Nueva York en 6 horas. Pasamos por abajo del MoMa, del Metropolitan, del New Museum y del Guggenheim. Conocimos 89 estaciones, mis preferidas fueron las de Times Square y del Soho. Ahí me crucé con Mónica Argento, de la serie Casados con hijos. Le pedí “¿me grabás un videíto?” y me dio un cachetazo. No entendí por qué.

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All that food

Los estadounidenses comen pero no dejan comer. Al no estar acompañadas de un adulto con tarjeta, alimentarnos era todo un tema para nosotras. Con Mechi nos sentamos en uno de esos lugares donde sirven desayunos y almuerzos potentes, siempre bien cerca de la puerta. Pedimos que nos trajeran todo el menú directamente, para elegir después
con qué nos quedabamos y el resto nos lo llevabamos y listo. La moza nos dice que “no problem” pero que teníamos que pagar antes. Y esa no es la mecánica del pagadios, evidentemente es una cultura bastante atrasada. Lo intentamos en varios lugares diferentes, aunque siempre con el mismo resultado. Así que volvimos al hotel y nos preparamos una polenta con un fueguito que armamos en la bañera, estaba deliciosa. Creo que hasta los bomberos hubieran querido probarla cuando vinieron.

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*Esa parejita me pidió que les sacara una foto. Todavía deben estar corriendo para que les devuelva la camarita.

Con mi hermana estuvo todo muy bien. Como laburamos juntas muchos años, cualquier roce o discusión por un botín, lo arreglamos a las trompadas en el cuarto.

Se viene casi una semana de feriados, ¿se van a algún lado de viaje? ¿Van a dejar la casa sola? ¿Me pasan la dirección?

Ojalá les llueva hasta el martes a la noche.

Betina

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La invasora

¡Buen lunes para todas! Llegué ayer a la noche del aeropuerto y desde entonces que no paro de indignarme por algo que les voy a contar más abajo. En estos días respondo todos los comentarios de los posteos del año pasado, prometo.

Este fin de semana me fui de viaje a Estados Unidos. Todo surgió por un hallazgo de mi hermana, Mechi, el jueves a la mañana. El marido de mi mamá, mi papi number two, se ganó dos pasajes en avión a Nueva York y Mechi escuchó cuando se lo comentaba a mamá. Inmediatamente irrumpió en la habitación de ellos, y empezó a saltar en la cama al grito de “entregá los pasajes no seas tan ortiva” y así estuvo desde las 10 menos veinte hasta las 4 de la mañana del viernes. Papi two no pudo ir a trabajar ya que la tenía prendida de la pierna derecha clavándole los colmillos a la altura de la rodilla. Es la técnica garrapata que tantos resultados nos ha dado desde siempre. Finalmente y extenuado, le tiró los pasajes bien lejos y se encerró en el baño.
El viernes a la noche ya estábamos viajando.

El vuelo de regreso llegó el domingo a las 9:23 de la mañana, pero me quedé dormida sobre la cinta de las valijas y entre tantas vueltas terminé embarcada en otro avión que iba a Bolivia, en la bodega. Recién llegué a casa a las 11 de la noche, bastante resfriada. A las que me mandaron mails pidiendo recomendaciones, no pienso responderles y a las que piden fotos, se las voy a enviar para que se les prenda fuego la tintura del pelo por la envidia.

Después de tantas horas de vuelo llegué a mi casa agotada. Estaba convencida de que cuando me fui había dejado la heladera vacía y en el trayecto La Paz-Ezeiza, ya había pensado que tenía que llamar a papá number one para que vaya al supermercado, recordarle a mamá que retire la ropa que llevó el viernes al lavadero y pedirle 250 pesos a Pablo para que me pague el taxi Ezeiza-mi casa, en ese orden.

Cuando llegué me encontré con otro panorama. La heladera estaba repleta de comida. Tengo empanadas, milanesas y tartas individuales de diferentes gustos, cuatro botellas de agua, dos jugos de naranja, un saché de leche, condimentos nuevos, y un montón de otras cosas inservibles que en breve estaré poniendo a la venta.

Y luego fue todo horror, angustia extrema y finalmente tristeza con mocos. En el living me encuentro con un televisor de 42 pulgadas. Todos los indicios conducián a la misma sospechosa: mi mamá.
TV42

Cuando le abarajé el departamento a papi y cambié la cerradura por si acaso se ponía espeso, le di un juego de llaves a ella. Me pareció que alguien que no sepa usar una ganzúa, debería tener forma de entrar a mi casa, por si alguna vez me paso un poco con el Fernet Diesel, mi trago preferido (Fernet+Gasoil). Antes de irme de viaje le había encomendado a mi madre regarme las plantas, pulir el piso, azulejar el baño y pintar el techo de la cocina.

Desde que me vine a vivir sola lo que más me costó de la relación con mamá es que entienda que ya no puede tener control sobre algunos aspectos de su vida. Me es muy difícil hacerle entender que esta es la casa de ella, pero que las cosas las tiene que hacer a mi manera, con sus errores y mis aciertos, pero las decisiones las tomo yo.
Sé que no tiene malas intenciones, pero una cosa es preguntarme si quiero un televisor de 52 pulgadas y otra muy distinta es comprarme uno de 42 y quitarme diez pulgadas de vida. Es un regalo, pero llegar y encontrarlo así, tan chiquito, sin caja y todo enchufado no me gustó. Me sentí muy invadida, ultrajada, sucia.

La llamé con mucha bronca y se enojó. Me dijo que mañana mismo se lo llevaban. A ver: ¿Además de invadirme ahora me quiere robar? ¿Qué les pasa a las madres en el mundo? Marcar los límites me está costando muchísimo, chicas.
Por el momento no volví a hablar y lamento que con esto me haya arruinado la vida de semejante manera.
Siento que mi relación con ella por el momento se mide en pulgadas. Y hoy, con esta sensación de invasión, estoy devastada.

¿Cómo se hace para que se vea HD? ¿Hay que afana… contratarse algo?

Que se les haga interminable la semana corta, perras.

Betina

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Las series de Berretina

(Me voy de caños, cuando vuelva prometo borrar todos los comentarios y hacer como que no pasó nada)
En Argentina empieza el ciclo lectivo y en Estados Unidos (capital mundial del mundo) ya se están iniciando las clases del ciclo lectivo de Estados Unidos. Ya forré los cuadernos y encima se estrenan las series preferidas! Las espero tirada en el sillón con mis hebillas puestas y una chancleta por si me aparece alguna alimaña nueva.
descargaSinheads: Si viste Pomponheads y te quedaste como un horno al máximo, esta es tu serie. Tiene varias cosas en común con la primera: ambas suceden en Palermo donde se conocen todos y hablan sinsentidos mientras se saludan en la bicicenda, al perro lo encadenan a una maceta intervenida y modulan con un cupcake estratégicamente trabado en la glotis. Las actrices principales se hacen las casuales y comentan sus dramas existenciales acerca de cómo van a hacer para ir a New York y quién va a abrir el portal cósmico porque no saben dónde esta la llave.
imagesLa redacción: Esta serie muestra como NO debería ser el trabajo periodístico, en una revista femenina. Estamos en un momento en el que el corto y pego y el mecheo informativo le pegan un sopapo fuerte al trabajo ajeno. Muestra la cocina de un grupo de mujeres que tienen relaciones de pareja donde obligan al novio a mordisquear corazones de cartulina, discuten el trazado de la coyuntura de los banderines de tela, hablan en diminutivos y corren enajenadas por los pasillos porque toman tanto té que no alcanzan los baños. Si a esto le sumamos el glamour de la directora que se hace cargo del timón de la revista, mientras llega a la oficina a bordo de su flota- flota cuatro por cuatro, hace que esta sea mi serie favorita.

descarga (1)Nabs girls: Naba es la creadora de esta serie que va por una temporada que no me acuerdo. Ella hace todo, desde armar souvenirs (DIY-hagalo Ud misma) a poner en práctica técnicas de respiración en la posición de potus. Mi personaje favorito es Helia, vive en un ambiente poco sólido, es la mascota estrella de la academia de Naba y por dinero es capaz de hacer cualquier cosa, inclusive escribir libros.

En general dejo cargando los capítulos mientras papá cocina, y los veo mientras mamá lava los platos. Son una buena compañía cuando una vive sola.

¿Ustedes qué series recomiendan? Seguro son horrendas.

Que les garúe finito, envidiosas.

Betina

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Ofertas de verano

(estoy en Tribunales, declarando, cuando vuelva prometo venganza a la que me mandó el patrullero)

Es el último día de verano, ya sé, pero en relación directa a esto les comento que la última vez que atraqué un libro me gustó mucho, y me pareció que está bueno venderlos desde el blog, ya que la empatía que hemos logrado entre nosotras es impresionante.
Como ya dije en varias oportunidades, me encanta reventarle la casa a los vecinos, y desde que vivo sola es una actividad que hago cada vez con más frecuencia. Si no tengo al portero vigilante dando vueltas, me puedo pasar tardes enteras forzando cerraduras o palanqueando puertas.

Para el post de hoy elegí los libros que arrebaté en el edificio y que tengo en oferta. Acá les dejo mis elegidos y sus correspondientes precios en dólares.

Paltero y yoPlatero y yo. Lo leí tres veces, la segunda vez lo entendí pero la tercera no. Habla de un caballo muy raro con orejas más grandes y un poco petiso aunque no llega a ser un pony. También es peludo y suave.
Precio: USD 357,99

100añossoledadCien años de soledad. Es un libro con varias páginas, un poco más largo que ancho, y la autora como su nombre lo indica se llama Soledad.
Precio: USD 120,99 (Super oferta porque faltan páginas, desde la 2 hasta la 134 inclusive)

caras2005Caras Año 2005. Es el libro que más me gustó y el que recomiendo. Es de tapa blanda y de contratapa también. Son varias historias de la actualidad de ahora con muchas fotos y poco texto, ideal para la lectura.
Precio: USD 1768,99

codigo-civilCódigo Civil de la República Argentina. No llegué a leerlo pero es muy atrapante, el formato es el habitual, o sea muchas letras una pegada a la otra ubicadas en cada página de uno y otro lado. Lo recomiendo para quien disfruta de leer libros o literatura. Género: novela
Precio: USD 2340,99 (Tiene un montón de páginas y además sirve de pata de sillón)

elhombretatuadoEl hombre ilustrado. El nombre del autor está en inglés y no domino todos los idiomas, sé que el apellido termina con Y latina. Es de tatuajes y hombres, debe ser muy interesante aunque como es bastante finito no sirve para mucho, así que se los dejo más barato.
Precio: USD 33,99

¿Quién quiere que se lo lleve a domicilio? ¿Tienen alarma en su casa?

Que tengan un día de miércoles, brujas.

Betina

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Perejil y limón

(Estoy laburando, cuando vuelva voy a leer e intentar responder todos los comentarios, pero no les prometo nada porque ya me tienen bastante podrida).

El jueves a la noche me puse a hacer la valija, apenas termine de fabricarla la voy a llenar de ropa y lo que sea necesario para tomarme el palo cuando pinte la gorra. Después del episodio del miércoles estaré muy contenta de haberme podido ir bien lejos de ustedes. A eso de las once me toca el timbre el vecino de arriba, ese que conté que solo me crucé un par de veces y en dos oportunidades me cerró la puerta del ascensor en la cara porque “no soporto la cara de traste que tenés” (esas fueron sus palabras).

Lo reconocí y no le abrí, aunque le pregunté desde al agujerito de la cerradura qué carajo necesitaba, con buena onda. Al parecer estaba esperando a unos amigos y estaba preparando unos tragos. “Invité amigos y me falta la licuadora, los vasos de trago largo, el detergente, la esponja y 14 limones que compré hoy a la mañana. Me recomendó el encargado que directamente te pregunte a vos”, me dijo.

De casualidad tenía un limón que me había quedado de los que le arrebaté a éste gilún hoy al mediodía cuando volvía de pilates. Fui a la heladera (que queda a 3 pasos de la puerta de entrada del departamento que le madrugué a papi) y como me avivé que el paspado en cuestión estaba intentando pispear por la cerradura, le mandé un regio chorro de limón en el ojo.

Cuando fui al living a buscar la 45, empezó a patearme la puerta como un desquiciado, y yo, sorprendida por el exceso de improperios hacia mi madre, mi hermana y mi mascota, preferí abrirle para que cerrara el pico. Él solo entró y se sentó en el sillón. “Este sillón es el que estaba en el hall del edificio y esas plantas también”, me dijo buscando conversación.  Como no se iba le pregunté si quería algo de tomar, me dijo que sí, que justamente para eso había venido, para que le devolviera aunque sea los limones y poder tomar algo con sus amigos. O sea, un guarango. Si hubiese tenido una cerveza en la heladera no dudaba en partírsela en la cabeza, pero tenía la heladera vacía, lamentablemente.

Vio la valija en el living y me dijo: “Asumo que te estás fugando, porque estos días estuviste rapiñando de lo lindo”. Hablamos de Ezeiza, me contó que él estuvo el año pasado cuando viajó a Nueva York, aunque yo me refería al correccional de mujeres. Al principio no me pareció muy lúcido, pero con el correr de la conversación me empezó a caer cada vez peor, porque además de salame me resultó bastante cobani y desubicado.

En un momento lo llamaron los amigos para preguntarle por qué no contestaba el portero eléctrico y les respondió que la tumbera del piso de abajo se lo había afanado el sábado pasado. No sé de qué habla, no me acuerdo.

Le mostré la 45, nos despedimos y se fue. Fue tan raro y tan natural a la vez. Nunca había cruzado más de dos palabras con él. No sé a qué se dedica ni la edad que tiene, pero me parece un pancho. ¿Para qué mentirles? Lo voy a desplumar. Lo que más me atrajo es esa actitud botona y paspada. Entró, se sentó y me bardeó de movida con el temita del sillón y las plantitas, así como si nada.

Las veces que me había cerrado la puerta del ascensor en la cara me había parecido un nabo, pero ahora que me liberé de ese prejuicio me divierte la idea de reventarle la casa a semejante perejilazo, además me queda cerca.

A todo esto: ¡¡NO SÉ SU NOMBRE!! Tampoco estoy segura de que él sepa el mío. Me olvidé de preguntárselo y cuando se fue me fijé en las expensas, pero no sé si es propietario o inquilino, así que no estoy segura de cuanta guita tiene. Con mis amigas le pusimos un apodo: Perejil.

¿Alguna le desvalijó la casa a un vecino? ¿Es útil o incómodo que viva tan cerca?

Sigo en Barrio Parque, mecheando con mi hermana.

Betina.

Esta situación con Perejil y el escruche que estoy planificando me hizo acordar a una canción de Palito Ortega que rezaba: “Yo la tengo de vecina, por desgracia está viviendo justo al lado”.
Si habré cantado esta canción en la primaria…

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